martes, 3 de febrero de 2026

La esquina del barro y la lluvia: Bolívar y Perú

    Íbamos a irnos al Chaco en un Fiat 147 cuando aparecieron un par de motochorros y uno de ellos cayó, quedó tendido en el pavimento.


No sé porque tenía la sensación de que en esa esquina todo era barro. En realidad, era todo cemento. La habían pavimentado hace mucho. En los noventa o a fines de los noventa.

Entonces te pedía, gritaba, me desesperaba para que te apures, que me alcances bajo esa inmensa lluvia y poder subirme a ese 147 blanco. Yo estaba a unos cincuenta metros de la esquina.

Creo que en un momento aceleraste y llegaste hasta mí y cuando quise subir se salió la puerta, la puerta del acompañante. Como puede logré ponerla nuevamente en su lugar. Haciendo encajar sus partes como si fuese una puerta de una casa.

Mientras todo eso ocurría el segundo motochorro daba vueltas por la esquina. El mismo lugar donde el primero quedó tendido, sin conocimiento.


En toda la escena había barro, barro negro, ese barro pesado, barro más barro y mi desesperación para subirme al auto. Y la lluvia. Esa lluvia bíblica nunca paró. Como nunca supe si logramos ir al Chaco.

 5:47, amanecer, Posadas (Misiones) enero, 29/2026.

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